¿Seguiremos Buscando Excusas?

En Mensajes por Carlos CamachoLeave a Comment

Todos los que hemos tenido y criado niños, ya sea en nuestra casa o en un ambiente de enseñanza grupal o escolar, sabemos que el ser humano, desde una muy temprana edad es muy dado a buscar excusas que justifiquen el haber hecho algo equivocado o no haber hecho lo que era necesario hacer.

Esa conducta es parte de nuestra misma naturaleza humana.

Siempre he pensado que uno de los pensamientos favoritos de la humanidad, sin importar culturas, lenguas ni costumbres, es la que comienza con la frase “Lo que pasa es que…”

Desde el mismo principio de la historia, vemos a un Adán que se justificó prácticamente diciendo: “lo que pasa es que… la mujer que me diste…”

Y Eva también se justificó diciendo: “lo que pasa es que… la serpiente me engañó…”

Todos nosotros, en uno u otro momento de nuestras vidas, utilizamos expresiones similares para justificar lo que hemos hecho, aun sabiendo que estábamos equivocados.

Jesús tuvo que lidiar con una gran cantidad de personas alrededor suyo que constantemente le decían, de una u otra manera: “Señor, lo que pasa es que…”

Veamos un relato que se encuentra en el Libro de Lucas, capítulos 13 y 14…

1 En esos días, le informaron a Jesús que Pilato había asesinado a varias personas de Galilea mientras ofrecían sacrificios en el templo. 2 ¿Piensan que esos galileos eran peores pecadores que todas las demás personas de Galilea?, preguntó Jesús. ¿Por eso sufrieron? 3 ¡De ninguna manera! Y ustedes también perecerán A MENOS QUE SE ARREPIENTAN de sus pecados y vuelvan a Dios. 4 ¿Y qué piensan de los dieciocho que murieron cuando la torre de Siloé les cayó encima? ¿Acaso eran los peores pecadores de Jerusalén? 5 No, y les digo de nuevo, A MENOS QUE SE ARREPIENTAN, ustedes también perecerán.

Lucas 13:1-5 NTV

Las personas que vinieron a Jesús estaban quejándose de la barbarie cometida por Pilato contra aquellas personas que estaban en la hora de la oración cuando fueron asesinados por él.

Pero Jesús aprovechó la oportunidad para hablarles acerca del tesoro mayor que podían conseguir solamente mediante el ARREPENTIMIENTO.

Y es que las excusas no nos llevan a ningún beneficio, al contrario, lo que pueden hacer es ALEJARNOS cada vez más de Su perdón.

Y continúa un poco más adelante el relato, cuando alguien demuestra sincera preocupación por lo escuchado, pensando lo difícil que sería la salvación.

22 Jesús iba enseñando por ciudades y aldeas mientras seguía adelante, camino a Jerusalén. 23 Alguien le preguntó: Señor, ¿sólo unos pocos se salvarán? Él contestó:

24 Esfuércense por entrar por la PUERTA ANGOSTA del reino de Dios, porque muchos tratarán de entrar, PERO FRACASARÁN. 25 Cuando el señor de la casa haya cerrado la puerta, será DEMASIADO TARDE. Ustedes quedarán afuera llamando y rogando: ¡Señor, ábrenos la puerta! Pero él contestará: No los conozco ni sé de dónde vienen. 26 Entonces ustedes dirán: Pero comimos y bebimos contigo, y enseñaste en nuestras calles. 27 Y él responderá: Les digo que no sé quiénes son ni de dónde vienen. Aléjense de mí, todos ustedes, que hacen maldad.

29 Y vendrán personas de todas partes del mundo —del Oriente y del Occidente, del Norte y del Sur —para ocupar sus propios lugares en el reino de Dios. 30 Y tomen en cuenta lo siguiente: algunos que ahora parecen menos importantes, en ese día serán los más importantes; y algunos que ahora son los más importantes, en ese día serán los menos importantes.

Lucas 13:22-27; 29-30 NTV

Jesús no hizo NADA para disimular la dificultad de la situación delante de Sus escuchas.

NO les dijo que todos serían salvos, como escuchamos a diario por ahí.

Tampoco les “doró la píldora”, diciéndoles que sería fácil el camino por delante – lo comparó a un CAMINO ANGOSTO, o sea, un CAMINO ESTRECHO Y LLENO DE DIFICULTADES.

En el siguiente capítulo, Jesús entra en una parábola que nos debe alertar ante la “comodidad” en la cual viven muchas personas que piensan que la salvación es gratis y un regalo y que, por consiguiente, no tienen que hacer NADA para hacer que esa salvación esté ASEGURADA.

15 Oyendo esto uno de los que estaban sentados con él a la mesa, le dijo: Bienaventurado el que coma pan en el reino de Dios.

16 Entonces Jesús le dijo: Un hombre hizo una gran cena, y CONVIDÓ A MUCHOS.

Lucas 14:15-24 RV1960

Jesús no estaba hablando de una cena cualquiera --- estaba hablando de la GRAN CENA, que tendrá lugar en el Reino de Dios, cuando Jesús mismo sirva la mesa de aquellos que entren al Reino.

17 Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado. 18 Y TODOS A UNA COMENZARON A EXCUSARSE. El primero dijo: He comprado una hacienda, y necesito ir a verla; te ruego que me excuses. 19 Otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy a probarlos; te ruego que me excuses. 20 Y otro dijo: Acabo de casarme, y por tanto no puedo ir.

¡Cuántas veces hemos perdido oportunidades que se nos presentan por delante por tener “cosas que hacer” a las cuales les brindamos mayor importancia!

Pero ¿qué puede existir que sea más importante que la certeza de que vamos a estar compartiendo en la Cena del Cordero de Dios?

21 Vuelto el siervo, hizo saber estas cosas a su señor. Entonces enojado el padre de familia, dijo a su siervo: Ve pronto por las plazas y las calles de la ciudad, y trae acá a los pobres, los mancos, los cojos y los ciegos. 22 Y dijo el siervo: Señor, se ha hecho como mandaste, y aún hay lugar. 23 Dijo el señor al siervo: Ve por los caminos y por los vallados, y FUÉRZALOS A ENTRAR, PARA QUE SE LLENE MI CASA.

Este pasaje nos muestra la importancia que Jesús le da a estos asuntos.

¡No son asuntos para ser tomados a la ligera!

No son circunstancias que podamos despedir con un simple “lo que pasa es que…”

Y Jesús termina dictando una sentencia grave que nos concierne en este momento y hora:

24 Porque os digo que ninguno de aquellos hombres que fueron convidados, gustará mi cena.

NINGUNO de aquellos que fueron convidados.

Ahí Jesús les estaba hablando, por supuesto, a todos aquellos que no habían reconocido en Él la llegada de su esperado Mesías, el Ungido de Dios que venía para brindarles la salvación eterna.

Pero Su mensaje no puede quedarse ahí.

Jesús nos habla a través de Su Palabra y del tiempo para que no cometamos el mismo error de aquellos que vivieron en aquel tiempo.

Tenemos que agarrarnos a nuestra salvación y entender, en este tiempo más que nunca, que el ÚNICO CAMINO a la salvación es a través del ARREPENTIMIENTO.

Se tienen que terminar las excusas.

Ya no somos niños pequeños buscando evitar el fuete o el “chancletazo”.

Seamos verdaderos seguidores de Jesús encarando de frente el camino angosto que lleva a la salvación.

Tenemos Su promesa de que, si nos arrepentimos de todo corazón y NO BUSCAMOS MÁS EXCUSAS, tendremos salvación y vida eterna junto a Él.

3 Entonces él les refirió esta parábola, diciendo: 4 ¿Qué hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si pierde una de ellas, no deja las noventa y nueve en el desierto, y va tras la que se perdió, hasta encontrarla? 5 Y cuando la encuentra, la pone sobre sus hombros gozoso; 6 y al llegar a casa, reúne a sus amigos y vecinos, diciéndoles: Gozaos conmigo, porque he encontrado mi oveja que se había perdido. 7 Os digo que así habrá más gozo en el cielo POR UN PECADOR QUE SE ARREPIENTE, que por noventa y nueve justos que no necesitan de arrepentimiento.

Lucas 15:3-7 RV1960

De modo que, ¿seguiremos buscando excusas?

¿O estaremos dispuestos a venir delante del Trono de la gracia?

14 Por tanto, teniendo un gran sumo sacerdote que traspasó los cielos, Jesús el Hijo de Dios, RETENGAMOS NUESTRA PROFESIÓN. 15 Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado. 16 Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

Hebreos 4:14-16 RV1960

Bendiciones,

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