Los Verdaderos Seguidores

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Paráfrasis de lo sucedido el Primer "Domingo de Ramos"

Al día siguiente [Después de cenar en casa de Lázaro – María derramó el perfume de gran precio y ungió los pies de Jesús, preparándole para lo que venía luego] muchos de los que habían ido a la fiesta [DE LA PASCUA] se enteraron de que Jesús se dirigía a Jerusalén.

Cuando se acercó a Betfagué y a Betania, junto al monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos con este encargo: vayan a la aldea que está enfrente donde encontraran atado un burrito en el que nadie se ha montado. Desátenlo y tráiganlo aquí. Y si alguien les pregunta: ¿Por qué lo están desatando?, díganle: El Señor lo necesita.

Fueron y lo encontraron tal como él les había dicho. Cuando estaban desatando el burrito, los dueños les preguntaron: ¿Por qué desatan el burrito? El Señor lo necesita, contestaron. Se lo llevaron a Jesús y pusieron sus mantos encima del burrito y ayudaron a Jesús a montarse.

Esto sucedió para que se cumpliera lo que dijo el profeta [Zacarías 9:9]: Digan a la hija de Sion: Mira, tu Rey viene hacia ti, humilde y montado en un burro, en un burrito, cría de una bestia de carga. Al principio, sus discípulos no entendieron lo que sucedía. Sólo después de Jesús ser glorificado se dieron cuenta de que se había cumplido en él lo que de él ya estaba escrito.

La gente que había estado con Jesús cuando llamó a Lázaro del sepulcro y lo resucitó de entre los muertos, seguía difundiendo la noticia. Muchos que se habían enterado de la señal realizada por Jesús salían a su encuentro. A medida que avanzaba, la gente tendía sus mantos sobre el camino. Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. Tanto los que iban delante como los que iban detrás, gritaban: ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor! ¡Bendito el reino venidero de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!

Algunos de los fariseos que estaban entre la gente reclamaron a Jesús: ¡Maestro, reprende a tus discípulos! Pero él respondió: Os aseguro que, si ellos se callan, gritarán las piedras. Por eso los fariseos comentaban entre sí: Como pueden ver, así no vamos a lograr nada. ¡Miren cómo lo sigue todo el mundo!

Entre los que habían subido a adorar en la fiesta había algunos griegos que se acercaron a Felipe y le pidieron: Señor, QUEREMOS VER A JESÚS. Felipe se lo dijo a Andrés, y ambos fueron a decírselo a Jesús.

Jesús les contestó: Ha llegado la hora de que el Hijo del hombre sea glorificado. Ciertamente les aseguro que, si el grano de trigo no cae en tierra y muere, se queda solo. Pero si muere, produce mucho fruto. El que se apega a su vida la pierde; en cambio, el que aborrece su vida en este mundo, la conserva para la vida eterna. Quien quiera servirme, debe seguirme; y donde yo esté, allí también estará mi siervo. A quien me sirva, mi Padre lo honrará.

Mateo 21:1-9; Marcos 11:1-10; Lucas 19:29-44; Juan 12:12-26 (parafraseado)

Aquellas personas que se aglomeraban alrededor de Jesús, ¡NO ERAN SUS SEGUIDORES!

Las multitudes seguían a Jesús sin tener idea alguna del sacrificio que conllevaría ser Sus discípulos.

Algunos Le seguían por unas razones y otros por otras y quizá todos estaban expectantes de que Él estableciera un reino terrenal cuando apareciera. Quizá estaban expectantes de gozar los beneficios terrenales que podían esperar al ser parte de ese Reino.

Un tiempo atrás, Jesús ya se había enfrentado a una multitud similar. Tuvo que tornarse a ellos para hablarles – en un esfuerzo DELIBERADO para detener el entusiasmo exagerado de esta gente que Le seguía también para ver si eran testigos de otro GRAN MILAGRO.

Los verdaderos SEGUIDORES de Jesús no Le siguen por los milagros, ni por lo que Él pueda hacer por ellos, sino porque Le han puesto a Él por encima de todo lo demás.

25 Una gran multitud seguía a Jesús. Él se dio vuelta y les dijo: 26 Si quieres ser mi discípulo, debes aborrecer a los demás —a tu padre y madre, esposa e hijos, hermanos y hermanas —sí, hasta tu propia vida. De lo contrario, no puedes ser mi discípulo. 27 Y, si no cargas tu propia cruz y me sigues, no puedes ser mi discípulo.

28 Pero, no comiences sin calcular el costo. Pues, ¿quién comenzaría a construir un edificio sin primero calcular el costo para ver si hay suficiente dinero para terminarlo? 29 De no ser así, tal vez termines sólo los cimientos antes de quedarte sin dinero, y entonces todos se reirán de ti.

30 Dirán: “¡Ahí está el que comenzó un edificio y no pudo terminarlo!”

31 ¿O qué rey entraría en guerra con otro rey sin primero sentarse con sus consejeros para evaluar si su ejército de diez mil puede vencer a los veinte mil soldados que marchan contra él? 32 Y, si no puede, enviará una delegación para negociar las condiciones de paz mientras el enemigo todavía esté lejos.

33 Así que no puedes convertirte en mi discípulo sin dejar todo lo que posees. 34 La sal es buena para condimentar pero, si pierde su sabor, ¿cómo la harán salada de nuevo?

Lucas 14:25-34 NTV

Aquellas personas que exaltaron a Jesús en Su entrada triunfal a Jerusalén habían “perdido su sabor” tan solo cinco días más tarde cuando gritaban delante de Pilato: “¡Crucifícale, Crucifícale!”

En una de Sus últimas conversaciones con Sus discípulos, Jesús les advirtió acerca de su propia naturaleza humana, que les traicionaría durante el momento de mayor crisis.

33 Mis queridos hijos, voy a estar con ustedes sólo un poco más de tiempo. Y, como les dije a los líderes judíos, ustedes me buscarán, pero no pueden ir adonde yo voy. 34 Así que ahora les doy un nuevo mandamiento: ÁMENSE UNOS A OTROS. Tal como yo los he amado, ustedes deben amarse unos a otros. 35 El amor que tengan unos por otros será LA PRUEBA ante el mundo de que SON MIS DISCÍPULOS. 36 Simón Pedro le preguntó: —Señor, ¿adónde vas? Y Jesús contestó: —Ahora no puedes venir conmigo, pero me seguirás después. 37 —Pero, ¿por qué no puedo ir ahora, Señor? —le preguntó —. Estoy dispuesto a morir por ti. 38 —¿Morir por mí? —le contestó Jesús —. Pedro, te digo la verdad, mañana por la mañana, antes de que cante el gallo, negarás tres veces que me conoces.Juan 13:33-38 NTV

Otras personas le declararon a Jesús que Le seguirían a cualquier parte, pero Jesús pudo ver la realidad de sus corazones.

19 Entonces uno de los maestros de la ley religiosa le dijo: —Maestro, te seguiré a donde quiera que vayas. 20 Pero Jesús respondió: —Los zorros tienen cuevas donde vivir y los pájaros tienen nidos, pero el Hijo del Hombre no tiene ni siquiera un lugar donde recostar la cabeza. 21 Otro de sus discípulos dijo: —Señor, deja que primero regrese a casa y entierre a mi padre. 22 Pero Jesús le dijo: —Sígueme ahora. Deja que los muertos espirituales entierren a sus muertos. 23 Luego Jesús entró en la barca y comenzó a cruzar el lago CON SUS DISCÍPULOS.Mateo 8:19-23 NTV

Los VERDADEROS SEGUIDORES de Jesús se suben con Él a la barca, Le acompañan en Su viaje, sin importar lo difícil o azarosa que pueda resultar la travesía.

Estamos en la barca con Jesús y confiamos que en Él tendremos todo lo que nos hace falta para estar SATISFECHOS, tanto terrenal como espiritualmente. Sabemos que Él va a capear la tempestad por nosotros. Sabemos que Él es nuestro experimentado capitán que nunca va a permitir que nuestra barca zozobre.

Si somos VERDADEROS SEGUIDORES de Jesús, podremos llegar con nuestra frente en alto, y no seremos como aquella multitud que tan pronto Le abandonó.

29 No se inquieten por lo que van a comer o lo que van a beber. No se preocupen por esas cosas. 30 Esas cosas dominan el pensamiento de los incrédulos en todo el mundo, pero su Padre ya conoce sus necesidades. 31 Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás, y él les dará todo lo que necesiten. 32 Así que no se preocupe, pequeño rebaño. Pues al Padre le da mucha felicidad ENTREGARLES EL REINO.

37 Los siervos que estén listos y a la espera de su regreso serán recompensados. Les digo la verdad, ÉL MISMO LES INDICARÁ DÓNDE SENTARSE, SE PONDRÁ EL DELANTAL Y LES SERVIRÁ MIENTRAS ESTÁN A LA MESA Y COMEN.

Lucas 12:29-32; 37 NTV

Esa es la recompensa de los VERDADEROS SEGUIDORES de Jesús. Estaremos junto a Él a la mesa y seremos Su esposa, amada y apreciada, por toda la eternidad. ¡ALELUYA!

Bendiciones,

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