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Verdadero Arrepentimiento

Categories: Pastor Carlos

Lectura Principal: Jeremías 7 (NVI)

Salvacion para el pecador

En el capítulo 7 del Libro del profeta Jeremías, Dios habla palabras duras a un pueblo rebelde que se ha alejado de Su presencia y de la cubierta de Su protección divina.

La decadencia y el descuido en la adoración y la ministración delante del Señor ha llegado a tal punto, que ya Dios ha decidido ciertamente entregarlos a sus enemigos y permitir que desaparezca aquél Templo en el cual Él había decidido habitar de manera permanente.

Cuando revisamos estos pasajes, la iglesia de hoy recibe una clara advertencia de nuestro Señor para que despertemos del sueño de engaño religioso en el cual nosotros mismos nos hemos colocado y volvamos al camino correcto y andemos conforme a lo que Él demanda de nosotros en este Siglo en el cual nos ha tocado vivir.

Hoy la Iglesia de Jesucristo en el mundo entero sufre transformaciones, unas dirigidas por Dios y otras dirigidas por hombres que han permitido que sus propios intereses, anhelos y ambiciones tomen el lugar de la verdadera adoración, humildad y ARREPENTIMIENTO por el cual deben darse a conocer los hijos de Dios delante de aquellos que aún no Le conocen.

A Dios le importa nuestro caminar más que nuestras acciones. No es lo que hacemos lo que vale, sino cómo caminamos.

Jeremías 7:1-4
1 Ésta es la palabra que vino a Jeremías de parte del Señor: 2 Párate a la entrada de la casa del Señor, y desde allí proclama este mensaje: ¡Escuchen la palabra del Señor, todos ustedes, habitantes de Judá que entran por estas puertas para adorar al Señor! 3 Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: Enmienden su conducta y sus acciones, y yo los dejaré seguir viviendo en este país. 4 No confíen en esas palabras engañosas que repiten: ¡Éste es el templo del Señor, el templo del Señor, el templo del Señor!

Es obvio que la palabra proclamada aquí por el Señor NO está dirigida a aquellos que no Le conocen, sino a “aquellos que entran por estas puertas para adorar al Señor”. Son aquellos que profesan conocer a Dios y entran a Su casa a entregar su ofrenda de adoración.

Pero Dios les está diciendo claramente que están viviendo un engaño, un mal entendido comportamiento que se convierte en religión hueca, falta de un sentido sincero de humildad y arrepentimiento.

El Señor les dice: ustedes afirman que esa es mi casa, pero realmente YO NO ESTOY AHÍ. Mi presencia se ha alejado de ese lugar y ya no habito en medio de ustedes, como era mi intención y deseo desde el principio.

Jeremías 7:5-11
5 Si en verdad enmiendan su conducta y sus acciones, si en verdad practican la justicia los unos con los otros, 6 si no oprimen al extranjero ni al huérfano ni a la viuda, si no derraman sangre inocente en este lugar, ni siguen a otros dioses para su propio mal, 7 entonces los dejaré seguir viviendo en este país, en la tierra que di a sus antepasados para siempre.

8¡Pero ustedes confían en palabras engañosas, que no tienen validez alguna! 9 Roban, matan, cometen adulterio, juran en falso, queman incienso a Baal, siguen a otros dioses que jamás conocieron, 10 ¡y vienen y se presentan ante mí en esta casa que lleva mi nombre, y dicen: “Estamos a salvo”, para luego seguir cometiendo todas estas abominaciones!

11 ¿Creen acaso que esta casa que lleva mi nombre es una cueva de ladrones? ¡Pero si yo mismo lo he visto!, afirma el Señor.

Dios comienza esta sección del pasaje colocando las condiciones para que Su bendición sea extendida sobre aquél pueblo. TIENE que haber una genuina decisión de enmendar las conductas pasadas y acercarse a la presencia de Dios en pleno sometimiento a Su voluntad.

Pero el pueblo no ha hecho esto, sino que han decidido hacer lo que su propia voluntad desea, incluso llegando al colmo de proclamar haber alcanzado la salvación, mientras continúan llevando a cabo las mismas acciones que Dios una y otra vez les ha dicho que reprueba.

¡Cuántas personas hoy en la Iglesia alrededor del mundo viven este mismo engaño, creyendo haber alcanzado salvación, haciendo “cosas”, eventos y actividades, sin tener un verdadero acercamiento al Dios de la gloria para tener una relación de intimidad con Él!

Y se levanta la queja del Señor – la casa ha sido convertida en cueva de ladrones – le han robado la presencia de la Gloria de Dios y la han sustituido por la gloria propia.

Y hoy hacemos exactamente lo mismo cada vez que miramos al hombre y a los milagros en lugar de mirar al que proporciona estos milagros y capacita para que puedan llevarse a cabo. Tenemos que vivir, más que nunca, con los “ojos puestos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe”, pero muchas veces nos antojamos de vivir pendientes de lo que sucede aquí o allá sin considerar al Dios que lo ha hecho todo posible.

Jeremías 7:12-15
12 Vayan ahora a mi santuario en Siló, donde al principio hice habitar mi nombre, y vean lo que hice con él por culpa de la maldad de mi pueblo Israel. 13 Y ahora, puesto que ustedes han hecho todas estas cosas, afirma el Señor, y puesto que una y otra vez les he hablado y no me han querido escuchar, y puesto que los he llamado y no me han respondido, 14 lo mismo que hice con Siló haré con esta casa, que lleva mi nombre y en la que ustedes confían, y con el lugar que les di a ustedes y a sus antepasados. 15 Los echaré de mi presencia, así como eché a todos sus hermanos, a toda la descendencia de Efraín.

¿Cuántas veces nos tiene que advertir el Señor con respecto a las consecuencias nefastas que puede tener sobre nuestras vidas el olvidarnos de Él y no tomarle en cuenta? Incluso la paciencia de Dios tiene un límite y no nos conviene probar Su paciencia con nuestras acciones.

Jeremías 7:16-19
16 Pero en cuanto a ti, Jeremías, no intercedas por este pueblo. No me ruegues ni me supliques por ellos. No me insistas, porque no te escucharé. 17 ¿Acaso no ves lo que hacen en las ciudades de Judá y en las calles de Jerusalén?

18 Los niños juntan la leña, los padres encienden el fuego, y las mujeres hacen la masa para cocer tortas y ofrecérselas a la “reina del cielo”. Además, para ofenderme derraman libaciones a otros dioses. 19 Pero no es a mí al que ofenden, afirma el Señor. Más bien se ofenden a sí mismos, para su propia vergüenza.

Toda la población estaba en aquel tiempo entregada a la idolatría rampante. Tal me parece ver los tantos cristianos que hoy día “tantean” con el horóscopo, las cartas de Tarot, los adivinos y hasta con los “espíritus”. ¿Cómo podemos reclamar ser parte del Pueblo de Dios y continuar con estas vergonzosas prácticas que solamente nos alejan cada vez más del camino que Él ha determinado para nosotros?

Jeremías 7:20-29
20 Por eso, así dice el Señor omnipotente: Descargaré mi enojo y mi furor sobre este lugar: sobre los hombres y los animales, sobre los árboles del campo y los frutos de la tierra, ¡y arderá mi enojo y no se apagará! 21 Así dice el Señor Todopoderoso, el Dios de Israel: ¡Junten sus holocaustos con sus sacrificios, y cómanse la carne! 22 En verdad, cuando yo saqué de Egipto a sus antepasados, no les dije nada ni les ordené nada acerca de holocaustos y sacrificios.

23 Lo que sí les ordené fue lo siguiente: Obedézcanme. Así yo seré su Dios, y ustedes serán mi pueblo. Condúzcanse conforme a todo lo que yo les ordene, a fin de que les vaya bien.

24 Pero ellos no me obedecieron ni me prestaron atención, sino que siguieron los consejos de su terco y malvado corazón. Fue así como, en vez de avanzar, retrocedieron.

25 Desde el día en que sus antepasados salieron de Egipto hasta ahora, no he dejado de enviarles, día tras día, a mis servidores los profetas. 26 Con todo, no me obedecieron ni me prestaron atención, sino que se obstinaron y fueron peores que sus antepasados. 27 Tú les dirás todas estas cosas, pero no te escucharán. Los llamarás, pero no te responderán.

28 Entonces les dirás: Ésta es la nación que no ha obedecido la voz del Señor su Dios, ni ha aceptado su corrección. La verdad ha muerto, ha sido arrancada de su boca. 29 Córtate la cabellera, y tírala; eleva tu lamento en las lomas desoladas, porque el Señor ha rechazado y abandonado a la generación que provocó su ira.

Cuando Dios habla a Su pueblo de esta manera, es porque ya hace tiempo que ha estado enviando mensajes de advertencia.

En estos días Dios también ha estado enviando advertencias a diestra y siniestra a un pueblo que se empecina en continuar obrando conforme a sus criterios y deseos y no conforme a la voluntad Suprema del Señor.

Y después nos quejamos de un “Dios terrible”, “castigador” o “condenador”.

No queremos aceptar NUESTRA responsabilidad por nuestras propias acciones, que son las que nos han llevado al lugar en que nos encontramos.

Dios está buscando que nosotros, SU IGLESIA, vengamos delante de Él con un arrepentimiento GENUINO, transparente y vertical, que nos permita cambiar Su mente y Sus planes de castigo. Algo similar a lo que sucedía en Roma cuando Pablo tuvo que escribirles respecto a un gran pecado de adulterio en la iglesia:

Romanos 2:1-5 (NVI)
1 Por tanto, no tienes excusa tú, quienquiera que seas, cuando juzgas a los demás, pues al juzgar a otros te condenas a ti mismo, ya que practicas las mismas cosas. 2 Ahora bien, sabemos que el juicio de Dios contra los que practican tales cosas se basa en la verdad.

3 ¿Piensas entonces que vas a escapar del juicio de Dios, tú que juzgas a otros y sin embargo haces lo mismo que ellos? 4 ¿No ves que desprecias las riquezas de la bondad de Dios, de su tolerancia y de su paciencia, al no reconocer que su bondad quiere llevarte al arrepentimiento?

5 Pero por tu obstinación y por tu corazón empedernido sigues acumulando castigo contra ti mismo para el día de la ira, cuando Dios revelará su justo juicio.

¡Qué terrible que un HIJO DE DIOS, un creyente, pueda caer en semejante desgracia por negarse a inclinar el corazón al arrepentimiento!

Cada vez nos alejamos y ENAJENAMOS más en nuestras celebraciones religiosas y de entretenimiento, sintiéndonos como si realmente estuviéramos sirviendo al Dios Todopoderoso y Altísimo.

Él nos está llamando a un VERDADERO ARREPENTIMIENTO. A buscar profundamente en nuestra vida, nuestro ser, nuestro caminar, para enderezar nuestras sendas y ser los hijos que Él SIEMPRE ha querido que seamos.

Pero con tanta frecuencia vivimos rememorando las antiguas ocasiones en las cuales pudimos tocar un poco de la gloria de Dios y sentimos como si hubiésemos estado en el “tercer cielo”. Somos como aquellos judíos a quienes les hablaba Jeremías. O como aquellos a quienes el profeta Hageo les habló la siguiente profecía cuando laboraban en la reconstrucción del Templo destruido de Jerusalén:

Hageo 2:3-6, 9 TLA
3 Todavía hay entre ustedes algunos que conocieron mi templo anterior. ¿Qué les parece el templo de ahora? ¿Verdad que es muy poca cosa, si lo comparamos con el primero? 4 Pero yo soy el Dios de Israel y estoy contigo, Zorobabel, con Josué y con todo el pueblo; ¡anímense y pongan manos a la obra!

5 Cuando ustedes salieron de Egipto, yo les prometí que los acompañaría; y así ha sido siempre: ¡mi espíritu los acompaña! Por eso, no tengan miedo.

(6-8) Yo soy el Dios de Israel, y dentro de poco tiempo haré temblar el cielo y la tierra; ¡sacudiré el mar y la tierra firme! Haré que tiemblen todas las naciones; haré que me traigan todas sus riquezas para llenar con ellas mi templo, pues la plata y el oro me pertenecen.

9 La grandeza de este segundo templo será mayor que la del primero, y en él se vivirá en paz. Yo soy el Dios de Israel, y juro que así lo haré.

No podemos conformarnos con las bendiciones anteriores, sin importar cuán grandes hayan sido.

DIOS TIENE COSAS NUEVAS Y EXCELENTES PARA SU IGLESIA EN ESTA HORA QUE NOS HA TOCADO VIVIR.

No nos envió Dios a vivir en el Antiguo Testamento, ni en el primer siglo de la Iglesia primitiva, sino ahora en pleno Siglo XXI para continuar llevando el mensaje de salvación y arrepentimiento del Evangelio de Jesucristo a TODA criatura sobre la tierra.

Pero tenemos que anhelar ver descender la gloria Shekinah de Jehová nuevamente: como lo hizo en Pentecostés, como lo hizo en Gales en el 1904, como lo hizo en la Calle Azuza en Los Angeles en el 1906 y, por supuesto, como lo hizo en la Calle Atocha de Ponce a principios del siglo pasado…

O como aquél día en que Salomón inauguró el Templo en Jerusalén y levantó una oración y un gran sacrificio de adoración al Dios Altísimo en un acto de sumisión y entrega verdaderos.

2 Crónicas 7:1-3
Cuando Salomón acabó de orar, descendió fuego de los cielos, y consumió el holocausto y las víctimas; y LA GLORIA DE JEHOVÁ LLENÓ LA CASA. Y no podían entrar los sacerdotes en la casa de Jehová, porque LA GLORIA DE JEHOVÁ HABÍA LLENADO LA CASA DE JEHOVÁ. Cuando vieron todos los hijos de Israel descender el fuego y la gloria de Jehová sobre la casa, se postraron sobre sus rostros en el pavimento y adoraron, y alabaron a Jehová, diciendo: Porque él es bueno, y su misericordia es para siempre.

Terminó, pues, Salomón la casa de Jehová, y la casa del rey; y todo lo que Salomón se propuso hacer en la casa de Jehová, y en su propia casa, fue prosperado. Y apareció Jehová a Salomón de noche, y le dijo: Yo he oído tu oración, y he elegido para mí este lugar por casa de sacrificio. Si yo cerrare los cielos para que no haya lluvia, y si mandare a la langosta que consuma la tierra, o si enviare pestilencia a mi pueblo; si se HUMILLARE mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y ORAREN, y BUSCAREN MI ROSTRO, y se CONVIRTIEREN de sus malos caminos; entonces yo OIRÉ desde los cielos, y PERDONARÉ sus pecados, y SANARÉ su tierra.

Solamente conforme al ANHELO de nuestro corazón, será el derramamiento del Espíritu Santo sobre la iglesia de este siglo.

Es hora de preguntarnos seriamente:

¿Me decidiré por el verdadero arrepentimiento que Dios está buscando, o me conformaré con ser parte del grupo de los que continuarán convirtiendo la casa del Señor en una cueva de ladrones?

He ahí el reto, he ahí la decisión. Ahora nos toca a nosotros decidir.

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Author: Carlos Camacho

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