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El Valle de los Huesos Secos

Categories: Pastor Carlos

Ezequiel 37:1-14 NTV

1 El SEÑOR puso su mano sobre mí y fui llevado por el Espíritu del SEÑOR hasta un valle que estaba lleno de huesos. 2 El SEÑOR me condujo por entre los huesos que cubrían el fondo del valle. Estaban desparramados en el suelo por todas partes y completamente secos.

3 Luego me preguntó: Hijo de hombre, ¿podrán estos huesos volver a convertirse en personas vivas? Oh Soberano SEÑOR, respondí, sólo tú sabes la respuesta.

4 Entonces me dijo: Anuncia un mensaje profético a estos huesos y diles: ¡HUESOS SECOS, ESCUCHEN LA PALABRA DEL SEÑOR! 5 Esto dice el SEÑOR Soberano: ¡Atención! ¡Pondré aliento dentro de ustedes y haré que vuelvan a vivir! 6 Les pondré carne y músculos y los recubriré con piel. Pondré aliento en ustedes y revivirán. Entonces sabrán que YO SOY el SEÑOR.

7 Así que yo anuncié el mensaje, tal como él me dijo. DE REPENTE, mientras yo hablaba, se oyó un ruido, un traqueteo por todo el valle. Se juntaron los huesos de cada cuerpo y volvieron a unirse hasta formar esqueletos enteros. 8 Mientras yo observaba, vi que se formaron músculos y apareció carne sobre los huesos. Después se formó piel para recubrir los cuerpos, PERO AÚN NO TENÍAN ALIENTO DE VIDA.

9 Luego me dijo: Hijo de hombre, anuncia un mensaje profético a los vientos. Anuncia un mensaje profético y di: Esto dice el SEÑOR Soberano: ¡Ven, oh ALIENTO, ven de los cuatro vientos y sopla en estos cuerpos muertos para que vuelvan a vivir!
10 Así que yo anuncié el mensaje como él me ordenó y ENTRÓ ALIENTO EN LOS CUERPOS. Todos volvieron a la vida y se pusieron de pie; ERA UN GRAN EJÉRCITO.

11 Luego me dijo: Hijo de hombre, estos huesos representan al pueblo de Israel. Ellos dicen: Nos hemos vuelto huesos viejos y secos; hemos perdido toda esperanza. Nuestra nación está acabada. 12 Por lo tanto, profetiza y diles: Esto dice el SEÑOR Soberano: Oh pueblo mío, abriré las tumbas del destierro y haré que TE LEVANTES. Luego te regresaré a la tierra de Israel. 13 Cuando eso suceda, pueblo mío, sabrás que YO SOY el SEÑOR. 14 PONDRÉ MI ESPÍRITU EN TI, volverás a vivir y regresarás a tu propia tierra. Entonces sabrás que yo, el SEÑOR, he hablado y que he cumplido mi palabra. ¡SÍ, EL SEÑOR HA HABLADO!

huesos-secosEsta visión nos anima a esperar la recuperación de la dispersión de un pueblo como el nuestro.

Las noticias tienden a desilusionarnos y hacer que caigamos en una actitud derrotista y fatalista que expresa que ya para nuestro país YA NO HAY REMEDIO.

Nos parecemos a aquella nación hebrea que había perdido toda esperanza de restitución o restauración ante la fatalidad de su propio destino, el cual había sido traído por sus propias acciones pasadas.

Ningún poder creado puede restaurar nuestros huesos y darles vida; sólo Dios puede hacernos vivir. Y vemos al viento como figura del Espíritu Santo y representación del poder vivificante de Dios.

Dios tiene un futuro que ofrecer, más allá de un “cautiverio en Babilonia”, a aquellos que creen en él. Y cuidará de que sigamos adelante, sin importar cuán grande sea el milagro que haga falta, hasta convertirlo en realidad.

Pero la verdadera vida no surge sino hasta que Dios “sopla en nosotros aliento de vida”. Por eso tenemos que clamar a Dios para que SOPLE VIDA sobre este país nuestro. Del cadáver que es ahora Puerto Rico, Dios hará florecer de nuevo la vida; será una obra exclusiva de Dios, para que pueda verse Su gloria en medio de todo el proceso. El mismo espíritu que aleteaba sobre las aguas antes de la creación será quien le devuelva la vida a Puerto Rico.
Esta visión del capítulo 37 ilustra la promesa del capítulo 36, una nueva vida y una nación restaurada, tanto física como espiritualmente.

Es esta la promesa que reclamamos para nuestro país en este día y en esta hora para que Dios cumpla lo que tanto nos ha prometido para nuestra nación.

Ezequiel 36:17-18; 22-28; 32-38 NTV

17 Hijo de hombre, cuando los israelitas [puertorriqueños] vivían en su propia tierra, la contaminaron con su mala manera de vivir. Para mí, su conducta fue tan impura como el paño menstrual de una mujer. 18 Contaminaron la tierra con homicidios y con la adoración de ídolos, por eso derramé mi furia sobre ellos.

22 Por lo tanto, da este mensaje a los israelitas [puertorriqueños] de parte del SEÑOR Soberano: Los llevaré de regreso a su tierra, pero no porque lo merezcan sino para proteger mi santo nombre, que deshonraron mientras estaban esparcidos entre las naciones. 23 Mostraré cuán santo es mi gran nombre, el nombre que deshonraron entre las naciones. Cuando revele mi santidad por medio de ustedes ante los ojos de las naciones, dice el SEÑOR Soberano, entonces ellas sabrán que YO SOY el SEÑOR. 24 Pues los recogeré de entre todas las naciones y los haré regresar a su tierra.
25 Entonces los rociaré con agua pura y quedarán limpios. Lavaré su inmundicia y dejarán de rendir culto a ídolos. 26 Les daré un corazón nuevo y pondré un espíritu nuevo dentro de ustedes. Les quitaré ese terco corazón de piedra y les daré un corazón tierno y receptivo. 27 Pondré mi Espíritu en ustedes para que sigan mis decretos y se aseguren de obedecer mis ordenanzas. 28 Vivirán en Israel [Puerto Rico], la tierra que hace mucho tiempo di a sus antepasados. USTEDES SERÁN MI PUEBLO Y YO SERÉ SU DIOS.

32 Sin embargo, recuerden, dice el SEÑOR Soberano, que no lo hago porque lo merezcan. ¡Oh Israel [Puerto Rico], pueblo mío, ustedes deberían estar totalmente avergonzados por todo lo que hicieron! 33 Esto dice el SEÑOR Soberano: cuando yo los limpie de sus pecados, volveré a poblar sus ciudades y se reconstruirán las ruinas. 34 Los campos que estaban vacíos y desolados, a la vista de todos, se cultivarán de nuevo. 35 Cuando los regrese a su tierra, la gente dirá: ¡Esta tierra era baldía y ahora se parece al jardín del Edén! ¡Las ciudades abandonadas y en ruinas ahora tienen murallas fuertes y están llenas de gente! 36 Entonces las naciones vecinas que hayan sobrevivido sabrán que yo, el SEÑOR, reedifiqué lo que estaba en ruinas y volví a sembrar la tierra baldía. Pues yo, el SEÑOR, lo he dicho, y cumpliré mi palabra.

37 Esto dice el SEÑOR Soberano: estoy dispuesto a escuchar las oraciones de Israel [Puerto Rico] y a aumentar su población como un rebaño. 38 Los israelitas [puertorriqueños] serán tan numerosos como los rebaños sagrados que llenan las calles de Jerusalén en tiempos de los festivales. Las ciudades que estaban en ruinas estarán repletas de gente una vez más y todos sabrán que yo soy el SEÑOR.

Reclamamos esta profecía para todos aquellos “cautivos esparcidos”, para que sean liberados de sus “sepulcros” de cautiverio y se reúnan en su tierra natal, con el Mesías como cabeza.

De la misma forma en la que Dios vivificó aquellos huesos secos en la visión de Ezequiel, volverá a dar vida a nuestro pueblo que está espiritualmente muerto.

En vez de rendirnos y conformarnos con lo que vemos alrededor nuestro, clamaremos a Dios para que traiga renovación, y podremos ver cómo Dios restaura la vida de este pueblo. Dios está obrando al llamar a un pueblo espiritualmente disperso y perdido a volver a Él, dando vida nueva a todo aquel que Le busque con un corazón genuinamente sincero y convencido.

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Author: Carlos Camacho

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