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¿Por Qué Su Misericordia?

Categories: Pastor Carlos

La misericordia de DiosDurante los pasados 36 días, he estado preparando reflexiones diarias en Facebook relacionadas con el Libro de Nehemías. Al preparar este estudio y volver a leer el capítulo 9, Dios me ha llevado a tener una revelación mayor o “epifanía” del significado tan inmenso de Su misericordia.

Este es un libro que todo cristianos “bona-fide” debe, no tan solo leer, sino dejarse sumergir en él para descubrir cada “pepita de oro” que contiene relativa al caminar del verdadero seguidor (no imitador) de Dios.

El ser humano siempre se ha caracterizado por ser una complicada mezcla de grandes contrastes, paradojas y contradicciones.

Es capaz de hacer las obras más maravillosas y sutiles: geniales obras musicales que elevan nuestro espíritu a alturas insospechadas; obras en las artes (danza, pintura, escultura, pantomima, artesanía, etc.) que evocan admiración, respeto y asombro; monumentales obras de ingeniería que compiten con la belleza misma de la naturaleza; y ni hablar de los adelantos científicos tan admirables que se han dado a través de los tiempos, especialmente en estos últimos años de logros tan espectaculares como el celular, la Internet y otros.

Pero, por otro lado, el corazón del ser humano también es capaz de idear y llevar a cabo los actos más terribles y malvados:

  • Crímenes – robos, asesinatos, ultrajes, violencia familiar, masacres y otras barbaridades similares
  • Fraudes, sobornos, corrupción institucional, robos y otras acciones que surgen de la codicia, la avaricia y el egoísmo
  • Terrorismo – bombas, secuestros, etc. en nombre de alguna supuesta justicia humana
  • Guerras y genocidios – no ha pasado un solo siglo en la historia humana sin que hayan ocurrido innumerables guerras y confrontaciones, con sus terribles consecuencias (muchas veces hechas “en el nombre de Dios”, sin serlo)

Después de ver todo este panorama, se nos ocurre preguntar: ¿por qué decidió Dios hacer al ser humano? ¿No hubiera sido mejor no haberlo hecho? ¿No ha resultado el ser humano un DOLOR DE CABEZA continuo para Dios?

Ya existían los ángeles que servían a Dios constantemente en Su Trono… ¿Por qué no se quedó Dios con la compañía que ya había creado en el cielo?

Veamos esto desde el principio:

Génesis 1:26-31 NTV

26 Entonces Dios dijo: Hagamos a los seres humanos a nuestra imagen, para que sean como nosotros… 27 Así que Dios creó a los seres humanos a su propia imagen. A imagen de Dios los creó; hombre y mujer los creó. 28 Luego Dios los bendijo con las siguientes palabras: Sean fructíferos y multiplíquense. Llenen la tierra y gobiernen sobre ella. Reinen sobre los peces del mar, las aves del cielo y todos los animales que corren por el suelo. 29 Entonces Dios dijo: ¡Miren! Les he dado todas las plantas con semilla que hay sobre la tierra y todos los árboles frutales para que les sirvan de alimento. 30 Y he dado toda planta verde como alimento para todos los animales salvajes, para las aves del cielo y para los animales pequeños que corren por el suelo, es decir, para todo lo que tiene vida; y eso fue lo que sucedió. 31 Entonces Dios miró todo lo que había hecho, ¡y vio que era MUY BUENO!…

Dice que fue MUY BUENO haber hecho al hombre. Entonces, ¿QUÉ PASÓ?

Dios creó al ser humano desde el principio como la obra maestra de Su creación. Lo puso en un lugar muy especial: un huerto hermoso, repleto de comida abundante y con una sencilla responsabilidad muy fácil de cumplir – labrar y cuidar el huerto hecho para él:

Génesis 2:7-9; 15-17 NTV

7 Luego el SEÑOR Dios formó al hombre del polvo de la tierra. Sopló aliento de vida en la nariz del hombre, y el hombre se convirtió en un ser viviente. 8 Después, el SEÑOR Dios plantó un huerto en Edén, en el oriente, y allí puso al hombre que había formado. 9 El SEÑOR Dios hizo que crecieran del suelo toda clase de árboles: árboles hermosos y que daban frutos deliciosos. En medio del huerto puso el ÁRBOL DE LA VIDA y el ÁRBOL DEL CONOCIMIENTO DEL BIEN Y DEL MAL.

15 El SEÑOR Dios puso al hombre en el jardín de Edén para que se ocupara de él y lo custodiara; 16 pero el SEÑOR Dios le ADVIRTIÓ: Puedes comer libremente del fruto de cualquier árbol del huerto, 17 EXCEPTO del árbol del conocimiento del bien y del mal. Si comes de su fruto, SIN DUDA MORIRÁS.

Dios no le dio al hombre una condena, sino una ADVERTENCIA: si comía de aquél árbol, CIERTAMENTE MORIRÍA; en otras palabras, si desobedecía a Dios, ¡NO VIVIRÍA PARA SIEMPRE Y PERDERÍA TODOS SUS PRIVILEGIOS!

Dios sabía lo que había en el corazón del hombre cuando le hizo esta advertencia. El acto mismo de DESOBEDIENCIA creó en Adán y Eva el sentido de culpa y de lo que era “BUENO O MALO”.

Una vez desobedecemos a Dios hay un “volver en sí”, como el hijo pródigo, e inmediatamente echamos de menos toda la bondad y abundancia perdida. Si hubiéramos OBEDECIDO, no tendríamos que sufrir tal pérdida.

Pero el ser humano siempre tiene sed de “conocer más” y eso fue lo que obtuvo – pleno convencimiento del error cometido y de todo lo perdido.

Entonces, si creemos que Dios todo lo sabe, podríamos concluir que Dios sabía de antemano que Adán y Eva iban a fallar.

¿Por qué darle la oportunidad de fallar a través del libre albedrío; el poder decidir alterar su destino sobre la tierra para su propia derrota?

Es que Dios también conocía desde el mismo comienzo que, aunque nacería una gran cantidad de seres humanos imperfectos que fallarían y no estarían a la altura de su condición de primacía de todo lo creado, también surgirían hombres y mujeres temerosos de Dios que, en el momento adecuado, clamarían y dependerían de la misericordia de Dios, permitiendo así que Dios se glorificara en medio de Su creación.

El propósito de la misericordia de Dios tiene que ver, por consiguiente, con que nosotros podamos DESCUBRIRLA y correr hacia Él en la certidumbre de que no nos fallará.

Tenemos que entender, en primer lugar, que Dios QUIERE mostrar su misericordia como parte de Su carácter amoroso y compasivo.

En la Palabra de Dios encontramos que Dios no retiene su enojo, sino que SE DELEITA en ser misericordioso, le GUSTA. Por eso Pablo nos recuerda que no depende “del que quiere, ni del que corre, sino de Dios que tiene misericordia” (Rom. 9:16).

Del mismo modo que Dios es INFINITO, también Su misericordia es INFINITA y ¡SIN LÍMITES! En Deuteronomio nos dice que Él “guarda el pacto y la misericordia a los que le aman y guardan sus mandamientos, HASTA MIL GENERACIONES

Él ha trazado un camino para nosotros, mostrando su misericordia a lo largo de toda la Biblia, con aquellos que han mantenido un corazón conforme al Suyo. Veamos unos cuantos:

  • Abraham – retuvo su mano justo a tiempo para que no tuviera que sacrificar a Isaac, el hijo de la promesa de que sería padre de multitudes
  • Moisés – muchas veces Dios fue movido a misericordia por la intercesión de este hombre, el “más manso”.
  • José – en cada situación – cuando fue vendido, en casa de Potifar, en la cárcel, cuando fue olvidado por el copero y finalmente delante de Faraón – Dios mostró ampliamente Su gran misericordia para con él
  • David – aun en medio de su gran pecado, Dios fue movido a compasión por el clamor de este hombre
  • Elías – Dios le sostuvo en la cueva cuando huyó temblando delante de Jezabel, enviando aves para que le alimentaran
  • Daniel y sus amigos – Dios mostró misericordias abundantes para ellos – en la cueva de los leones, en el horno ardiente, cuando Daniel oró a su Dios a pesar de la prohibición…

Lo que más impresiona es cómo Dios es movido a compasión, sin importar nuestro comportamiento, debilidades, o inestabilidad. Dios es SOBERANO y extiende Su misericordia a quien Él quiere.

¡Qué bueno que la misericordia de Dios NO SE HA ACORTADO! Sigue disponible para todos los que vengan delante de Él con un corazón contrito y humillado, porque Él no lo despreciará.

Dios no quiere condenarnos o castigarnos. Como buen Padre, Él se DUELE del castigo. Y el mayor acto de misericordia para con nosotros lo mostró al enviarnos a Su Hijo al mundo, “no para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por Él.

A través de lo que hace en nosotros, Él le muestra al mundo Su gran misericordia y bondad que obran solamente por medio de Su gracia.

Efesios 2:4-7 NTV

4 Pero Dios es tan rico en misericordia y nos amó tanto 5 que, a pesar de que estábamos muertos por causa de nuestros pecados, nos dio vida cuando levantó a Cristo de los muertos. (¡Es sólo por la gracia de Dios que ustedes han sido salvados!) 6 Pues nos levantó de los muertos junto con Cristo y nos sentó con él en los lugares celestiales, porque estamos unidos a Cristo Jesús. 7 De modo que, en los tiempos futuros, Dios puede ponernos como ejemplos de la increíble riqueza de la gracia y la bondad que nos tuvo, como se ve en todo lo que ha hecho por nosotros, que estamos unidos a Cristo Jesús.

Esta es la manifestación mayor de la misericordia de Dios que nos ha sido dada como un regalo a todos los que hemos creído en Su Hijo amado.

En Jesús obtenemos victoria sobre el pecado porque Él fue hecho nuestro CORDERO PASCUAL, que realizó el Supremo sacrificio de Su muerte redentora para que nosotros fuéramos salvos.

Jesús no es solamente nuestro Sumo Sacerdote, sino también nuestro abogado y ayudador que siempre tiene cuidado de nosotros.

¿Por qué Su misericordia? Porque Él sabe que sin Su misericordia no podríamos alcanzar jamás la salvación y la vida eterna que tenemos en Cristo Jesús.

La misericordia de Dios nos rodeará siempre, a pesar de no ser merecedores de ella.

Una de las bendiciones más hermosas de la Biblia la podemos encontrar en el siguiente pasaje:

Números 6:24-26 RV 1960

24 Jehová te bendiga, y te guarde; 25 Jehová haga resplandecer su rostro sobre ti, y TENGA DE TI MISERICORDIA; 26 Jehová alce sobre ti su rostro, y ponga en ti paz.

Disfrutemos, mis queridos hermanos, de la misericordia infinita de Dios y reconozcamos que sin ella no podemos acercarnos a la gracia y bendición que nos espera.

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Author: Carlos Camacho

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