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No Me Quites Tu Espíritu Santo

Categories: Pastor Carlos

Salmos 51:1-17 NTV

1 Ten misericordia de mí, oh Dios, debido a tu amor inagotable; a causa de tu gran compasión, BORRA LA MANCHA DE MIS PECADOS. 2 Lávame de la culpa hasta que quede limpio y purifícame de mis pecados. 3 Pues reconozco mis rebeliones; día y noche me persiguen. 4 Contra ti y sólo contra ti he pecado; he hecho lo que es malo ante tus ojos. Quedará demostrado que tienes razón en lo que dices y que tu juicio contra mí es justo. 5 Pues soy pecador de nacimiento, así es, desde el momento en que me concibió mi madre. 6 Pero tú deseas honradez desde el vientre y aun allí me enseñas sabiduría.

7 Purifícame de mis pecados, y quedaré limpio; lávame, y quedaré más blanco que la nieve. 8 Devuélveme la alegría otra vez; deja que me goce ahora que me has quebrantado. 9 No sigas mirando mis pecados; quita la mancha de mi culpa.

10 Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio y renueva un espíritu fiel dentro de mí. 11 No me expulses de tu presencia y NO ME QUITES TU ESPÍRITU SANTO. 12 Restaura en mí la alegría de tu salvación y haz que esté dispuesto a obedecerte.

13 Entonces enseñaré a los rebeldes tus caminos, Y ELLOS SE VOLVERÁN A TI. 14 Perdóname por derramar sangre, oh Dios que salva; entonces con alegría cantaré de tu perdón. 15 Desata mis labios, oh Señor, para que mi boca pueda alabarte.

16 Tú no deseas sacrificios, de lo contrario, te ofrecería uno; tampoco quieres una ofrenda quemada. 17 EL SACRIFICIO QUE SÍ DESEAS ES UN ESPÍRITU QUEBRANTADO; TÚ NO RECHAZARÁS UN CORAZÓN ARREPENTIDO Y QUEBRANTADO, OH DIOS.

¡Qué oración tan impresionante de arrepentimiento delante de Dios!

¿A cuántos de nosotros se nos ocurriría componer una canción para declarar a todo el mundo nuestro pecado, especialmente los dos pecados terribles de los cuales era culpable David: adulterio y asesinato?

Y, dentro de todo su lamento y angustia al momento de escribir tan extraordinaria canción de remordimiento, clama a viva voz: NO ME QUITES TU ESPÍRITU SANTO.

Lo que más asusta a David es la posibilidad de tener que vivir sin el Espíritu Santo a su lado. Que gran parecido con Moisés, justo antes de que Dios le mostrara Su Gloria al pasar frente a él en la hendidura en la peña. Moisés – otro amigo del Espíritu Santo que hablaba con Él cara a cara:

Éxodo 33:12-15 NTV

12 Un día Moisés dijo al SEÑOR: Tú me has estado diciendo: Lleva a este pueblo a la Tierra Prometida. Pero no me has dicho a quién enviarás conmigo. Me has dicho: Yo te conozco por tu nombre y te miro con agrado. 13 Si es cierto que me miras con buenos ojos, permíteme conocer tus caminos, para que pueda comprenderte más a fondo y siga gozando de tu favor. Y recuerda que esta nación es tu propio pueblo. 14 El SEÑOR le respondió: Yo mismo iré contigo, Moisés, y te daré descanso; todo te saldrá bien. 15 Entonces Moisés dijo: SI TÚ MISMO NO VIENES CON NOSOTROS, NO NOS HAGAS SALIR DE ESTE LUGAR.

David comienza este salmo pidiendo la compasión de Dios porque reconoce que ha pecado SOLAMENTE CONTRA DIOS.

Cuando nos presentamos delante del Dios Todopoderoso, no podemos más que llegar en un estado de total SUMISIÓN. Dios es SOBERANO, REY, PERFECTO, ETERNO, en otras palabras, DUEÑO DE TODO.

Salmos 24:1 NTV

LA TIERRA ES DEL SEÑOR Y TODO LO QUE HAY EN ELLA; EL MUNDO Y TODOS SUS HABITANTES LE PERTENECEN.

Todo le pertenece a Dios. Es como si viniésemos delante del Hacendado del Universo y nos diéramos cuenta no somos sino “agregados” a los cuales Él ha otorgado responsabilidad limitada sobre una parcelita bien pequeñita de terreno para que la cuidemos y labremos PARA ÉL.

Por esto, cuando venimos delante de Él tenemos que RECONOCER que existe una gran distancia entre nosotros y Dios. No es cosa ligera presentarse delante de un Dios como el nuestro y NUNCA debemos tomarlo a la ligera – ya sea cuando celebramos la Santa Cena, o cuando vamos a las aguas del Bautismo o, muy particularmente, cuando recibimos la llenura, el don o el bautismo del Espíritu Santo. También es algo sumamente serio presentarnos a Él DIARIAMENTE en nuestro lugar secreto, en la intimidad que solamente por Su gracia podemos compartir.

Al tomar esta actitud de REVERENCIA, David tiene la revelación de la perfección de la justicia de Dios. Somos culpables y hemos nacidos pecadores, es cierto, pero Dios es perfecto y anhela que nosotros compartamos un espacio con Él en Su Reino.

David no pide ser consolado hasta que no estar COMPLETAMENTE LIMPIO. Le pide a Dios que lo “purifique”, en lo cual vemos un tipo y sombra de la Sangre Redentora de Jesucristo que nos limpia completamente cuando venimos a Él.

Luego declara que esta purificación no va a traer LLANTO ni SUFRIMIENTO, sino GOZO y ALEGRÍA. Al ser borrados nuestros pecados, somos hechos LIBRES (la libertad nos la da Jesús – “Así que, si el Hijo os libertare, seréis verdaderamente libres.” Juan 8:36). Ahora podemos disfrutar de nuestra salvación sin temor, porque el peso del pecado que nos molestaba ha sido quitado de en medio.

Una vez quitados los pecados, podemos pedirle a Dios que CREE en nosotros “un corazón limpio” y que renueve en nuestro interior Su Espíritu fiel”. Dios CREA un corazón limpio en nosotros – ¡¡¡HAY TRANSFORMACIÓN!!! Pero vemos que renueva Su Espíritu fiel – el Espíritu Santo que ya habitaba en nosotros, al ser removido todo pecado, puede comenzar a actuar de manera sobrenatural sobre nuestra vida – ¡¡¡HAY UN VERDADERO AVIVAMIENTO!!!

Es entonces que podemos conectar nuestro corazón, que ha sido purificado, con la presencia y compañía constante y permanente del Espíritu Santo en nuestras vidas. Podemos comenzar a vivir una vida de SANTIDAD que nos capacita para la obra que Jesús nos ha encomendado.

Y ELLOS SE VOLVERÁN A TI (v. 13) – ahora estamos VERDADERAMENTE PREPARADOS PARA LA GRAN COMISIÓN.

Al darse cuenta de esto, a David se le sale un clamor de alegría proclamando alabanzas a diestra y siniestra… Es entonces que David recibe una REVELACIÓN DEL PADRE: DIOS NO DESPRECIARÁ NUNCA AL DE CORAZÓN HUMILDE Y ARREPENTIDO (o QUEBRANTADO).

David descubre que el “misterio” de la SANTIDAD consiste de un proceso de SOMETERNOS A LA AUTORIDAD SOBERANA DE DIOS.

Tenemos que preguntarnos, como se preguntó David, ¿Quién está preparado para entrar en el Reino de Dios, en el Lugar Santo en el cual Él habita?

Salmos 24:3-5 NTV

3 ¿Quién puede subir al monte del SEÑOR? ¿Quién puede estar en su lugar santo? 4 Sólo los de manos limpias y corazón puro, que no rinden culto a ídolos y NUNCA dicen mentiras. 5 ELLOS RECIBIRÁN LA BENDICIÓN DEL SEÑOR Y TENDRÁN UNA RELACIÓN CORRECTA CON DIOS SU SALVADOR.

Una vez nos convertimos en BUSCADORES DEL ROSTRO DE DIOS, entonces podemos recibir también la REVELACIÓN que David tuvo cuando hizo la siguiente declaración:

Salmos 24:7-10 NTV

7 ¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria. 8 ¿Quién es el Rey de gloria? El SEÑOR, fuerte y poderoso; el SEÑOR, invencible en batalla. 9 ¡Ábranse, portones antiguos! Ábranse, puertas antiguas, y dejen que entre el Rey de gloria. 10 ¿Quién es el Rey de gloria? EL SEÑOR DE LOS EJÉRCITOS CELESTIALES, ÉL ES EL REY DE GLORIA.

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Author: Carlos Camacho

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