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¡Mi Dios Está Pasa’o!… ¿Y el Tuyo?

Categories: Pastor Carlos

Este es el texto completo del mensaje de Viernes Santo, 2012 ofrecido primero en nuestra Iglesia Nuevo Testamento de Ponce y en la noche (en versión abreviada) en la Iglesia la Senda Antigua de Toa Alta, ambas en Puerto Rico

Ayer (jueves santo, 2012) veía las noticias por televisión y pasaron un reportaje tocante a la inmensa cantidad de personas que comenzaban, desde muy temprano en la madrugada, a dirigirse a las islas/municipios de Culebra y Vieques a “celebrar” el fin de semana largo de “Semana Santa”.

El vídeo mostraba familias enteras, completamente felices y anhelantes de pasar un “buen rato” de diversión y me imagino que, siendo “buenos puertorriqueños”, sus neveritas estaban repletas de cervezas que consumirían durante el fin de semana. (Note que estoy siendo muy generoso con el contenido de las neveritas…)

Miraba aquel vídeo y veía desde personas mayores hasta niños de apenas tres, cuatro o cinco anos, todos con la misma mirada de expectativa ansiosa y me preguntaba: “¿Qué ha pasado con nuestras tradiciones? ¿Dónde están los valores que nos fueron inculcados a mí y a tantos otros puertorriqueños?” El Viernes Santo era una conmemoración “sagrada”. Primero se iba a la iglesia y después, si había tiempo, se hacían las demás cosas.

También me pregunté: “¿Es que no existen otros días para estas actividades masivas? ¿Es que como pueblo ya no podemos dedicarle a Dios siquiera UN DÍA AL AÑO?” ¿Ya no podemos decir que el mundo celebra por lo menos un viernes al año el sacrificio que Cristo sufrió en la Cruz por cada uno de nosotros?

Es algo que para mí es incomprensible, porque para mí existen 52 SEMANAS SANTAS EN EL AÑO.

Pero quiero traer BUENAS NOTICIAS, no noticias para lamentarse… Quiero decirte que yo le sirvo a un Dios que está PASA’O y te pregunto: ¿Y EL TUYO?

Quiero aclararte, amado lector, que no utilizo estas expresiones como falta de respeto. Es una frase que utilizan nuestros jóvenes para manifestar alguna persona o acción que se levanta por encima del estándar, que, por decirlo así, eleva la vara por la cual las demás cosas pueden ser medidas.

Como dijo el centurión en el Gólgota: “VERDADERAMENTE… ¡ERA EL HIJO DE DIOS!”

Jesús estaba DECIDIDO a sufrir la muerte hasta lo sumo, con Su mente clara y Sus sentidos alertas. Él sabía que tenía una tarea que cumplir y que el dolor iba a ser inmenso. La muerte podría tardar en llegar, más por el hambre, la sed, el frío, el calor… Hay relatos romanos de personas crucificadas que no morían sino hasta después de muchas horas y hasta días. Pero, si no llevaba a cabo la culminación de este acto de AMOR, ninguno de nosotros tendría esperanza de vida eterna.

Los principales sacerdotes y los ancianos HABÍAN INSTIGADO a la multitud para que Jesús fuera ejecutado. “¡Crucifícalo!”, gritaban. Era la misma multitud que apenas cinco días antes había gritado: “¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en el nombre del Señor!”

“¿Qué crimen cometió?”, preguntaba Pilato. Pero la TURBA rugió aún más fuerte: “¡Crucifícalo!”

Para calmar a la multitud, Pilato mandó azotar a Jesús con un látigo con puntas de plomo y se lavó las manos delante de la multitud, diciéndoles: “La responsabilidad es de ustedes.” La gente le gritó: “¡Nos haremos responsables de su muerte, nosotros y nuestros hijos!” El que conozca un poco de historia, sabe la maldición que cayó sobre aquel pueblo y sus descendientes.

Vemos a los extremos que puede llegar la intolerancia y la obstinación de un pueblo que se empeñó en no reconocer que en Jesús la Gloria de Dios se había manifestado.

Llevaron a Jesús al patio del cuartel y llamaron a todo el regimiento. Entonces lo saludaban y se mofaban: “¡Viva el rey de los judíos!” Y lo golpeaban en la cabeza con una caña, le escupían y se arrodillaban para adorarlo burlonamente.

La crucifixión es el ejemplo más intenso de “BULLYING” del cual tengamos conocimiento. Jesús fue víctima de toda clase de improperios, insultos, golpes. Sin embargo, lo más maravilloso en todo esto es que Jesús NO PERDIÓ SU CALMA. “Como cordero fue llevado al matadero, y como oveja delante de sus trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca.”

Cuando al fin se cansaron de hacerle burla, lo llevaron para crucificarlo. Llevaron a dos criminales para ser ejecutados con Jesús. Cuando le crucificaban, Jesús dijo: “PADRE, PERDÓNALOS, PORQUE NO SABEN LO QUE HACEN.”

¡Qué CLASE, qué demostración de majestad real, qué coraje y valentía, qué ejemplo de amor tan maravilloso cuando Jesús se enfrenta a SU GRAN MOMENTO! Porque este fue EL MOMENTO CULMINANTE DE LA VIDA DE JESÚS. Aquí es donde quedó claramente demostrada Su REALEZA y MAJESTAD. Es un Rey justo que perdona, recibe y comparte Su reino con TODO EL QUE DECIDA ACEPTARLO.

¡ES QUE MI DIOS ESTÁ PASA’O! ¿Y EL TUYO?

Aun allí, en medio del sufrimiento de la Cruz, Jesús tuvo que soportar la burla y el escarnio de muchos.

Los principales sacerdotes y los maestros de la ley también se burlaban: “Si eres el Hijo de Dios, sálvate a ti mismo… ¡Que este Mesías, este Rey de Israel, baje de la cruz para que podamos verlo y creerle! Porque sabemos que dijo: ‘Soy el Hijo de Dios’.”

Los soldados también se burlaban de él: “Si eres el rey de los judíos, ¡sálvate a ti mismo!

Uno de los criminales colgados junto a él se burló: “Demuestra que eres el Mesías salvándote a ti mismo, ¡y a nosotros también!” Pero el otro criminal protestó: “Nosotros merecemos morir, pero este hombre no ha hecho nada malo.” Luego dijo: “Jesús, acuérdate de mí cuando vengas en tu reino.” Jesús respondió: “TE ASEGURO QUE HOY ESTARÁS CONMIGO EN EL PARAÍSO.”

Por eso es que tengo que exclamar con todas mis fuerzas:

“¡MI DIOS ESTÁ PASA’O! ¿Y EL TUYO?”

Observa:

  • Cuando tuvieron lástima y compasión de Él, Jesús consoló y animó los que lloraban por Él.
  • Al ser blanco del “BULLYING”, de la violencia, las burlas y los insultos, en lugar de responder violencia con violencia, ¡JESÚS RESPONDE CON EL  PERDÓN!
  • Al ser tratado como un criminal común, Jesús recibe al arrepentido y le promete Su compañía en el Reino.

Jesús le prometió mucho más que vida eterna al ladrón que se arrepintió: le prometió el honor de gozar de su compañía en el paraíso desde ese mismo día. Nunca es tarde para reconocer a Jesús como nuestro Rey y Salvador. MIENTRAS NOS PALPITE EL CORAZÓN, SU INVITACIÓN SIGUE EN PIE.

Un famoso predicador dijo una vez: “Sabemos de alguien que se convirtió a las puertas de la muerte, para que nadie desespere; pero fue un solo caso, para que nadie se confíe.”

Más tarde, Jesús dijo: “¡TODO HA TERMINADO!” Entonces inclinó la cabeza y ENTREGÓ su espíritu

Entregó Su espíritu, porque NADIE SE LO PODÍA TOMAR. Era Su misión, Su compromiso, Su DECISIÓN. En ese mismo instante, la cortina del santuario del templo se rasgó en dos, la tierra tembló, las rocas se partieron en dos, y las tumbas se abrieron. Muchos que habían muerto resucitaron y se aparecieron a mucha gente. El camino a la presencia de Dios, a Su misma GLORIA, obstruido por el velo del templo que limitaba el acceso a la GLORIA SHEKINAH de Jehová, quedó abierto. Ya no habría barreras PARA NADIE.

Este Nuevo Pacto o Testamento, no podía inaugurarse sin el sacrificio de Jesús como Cordero Pascual en la Cruz. No fue coincidencia que Jesús falleciera justo cuando comenzaba el día judío de la celebración de la Pascua, recordando aquel Cordero Pascual que introdujo al pueblo de Israel a la libertad de la esclavitud de Egipto. Ahora Jesús nos libra de la ESCLAVITUD DEL PECADO, con un solo sacrificio para siempre.

Continúa el relato de la Cruz diciéndonos que el centurión vio lo que había sucedido, ADORÓ A DIOS y dijo: “¡ESTE HOMBRE ERA VERDADERAMENTE EL HIJO DE DIOS!” Es un centurión romano, un GENTIL, para los RELIGIOSOS JUDÍOS un impío, el que confirma la divinidad de Jesús cuando declara de manera poderosa:

“VERDADERAMENTE, ÉSTE ERA EL HIJO DE DIOS.”

Este hombre reconoce la victoria poderosa de Jesús, a quien los propios judíos no habían reconocido. Era un hombre como tú y como yo, abriendo el camino para la manifestación del Reino de Dios sobre la tierra – en Su Iglesia.

¡Qué testimonio poderoso del Poder de Dios! Jesús tenía que morir para abrirnos las puertas del Reino de Dios de PAR EN PAR. Pero la historia no quedó ahí, sino que tres días después – conforme a lo que Él mismo había anunciado – Jesús estaba una vez más caminando entre los hombres, visitándoles, hablándoles, tocándoles y dejándose ser tocado por ellos. Jesús había vencido la muerte de una vez por todas – ahora el camino a nuestra salvación estaba completamente terminado.

No me cabe la menor duda de que muchos de mis lectores van a estar de acuerdo conmigo en que:

¡MI DIOS ESTÁ PASA’O!

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Author: Carlos Camacho

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