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El Que Tiene al Hijo Tiene la Vida

Categories: Pastor Carlos

1 Juan 5:3-12 NTV

Agua y Sangre

Agua y Sangre

3 Amar a Dios significa obedecer sus mandamientos, y sus mandamientos no son una carga difícil de llevar. 4 Pues todo hijo de Dios vence este mundo de maldad, y logramos esa victoria por medio de nuestra FE. 5 ¿Y quién puede ganar esta batalla contra el mundo? Únicamente los que creen que Jesús es el Hijo de Dios.

6 Y Jesucristo fue revelado como el Hijo de Dios por medio de su bautismo en agua y por derramar su sangre en la cruz, es decir, no mediante agua solamente sino mediante agua y sangre. Y el Espíritu, quien es la verdad, lo confirma con su testimonio. 7 Por lo tanto, son tres los testigos 8 — el Espíritu, el agua y la sangre —y los tres están de acuerdo.

9 Ya que creemos el testimonio humano, sin duda alguna podemos creer el testimonio de más valor que proviene de Dios; y Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. 10 Todo el que cree en el Hijo de Dios sabe en su corazón que este testimonio es verdadero. Los que no lo creen, en realidad llaman a Dios mentiroso porque no creen el testimonio que él ha dado acerca de su Hijo. 11 Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida está en su Hijo. 12 El que tiene al Hijo tiene la vida; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

En el Antiguo Testamento, la Ley establecía que en todo caso que se fuera a juzgar debían existir “de dos a tres testigos” para que el juicio emitido fuera hecho conforme a la verdadera justicia de Dios.

Aquí en este pasaje, vemos que el mismo Dios da testimonio de Su Hijo Jesucristo para que no pueda haber lugar a dudas de la naturaleza divina de Jesús.

Se nos dice en el versículo 8 que hay tres testigos (marturéo, que significa ser testigo, alcanzar buen testimonio, atestiguar, declarar). Viene de la misma palabra griega que significa MÁRTIR, uno que está dispuesto a dar su vida antes que comprometer la veracidad de su testimonio.

Del mismo modo que el ministerio de Jesucristo tuvo tres testigos – ESPÍRITU, AGUA y SANGRE – así también tiene que ser con nuestro testimonio. Los mismos tres deben dar testimonio por nosotros.

El AGUA representa la palabra de Dios:

Isaías 55:10-11 NTV
10 La lluvia y la nieve descienden de los cielos y quedan en el suelo para regar la tierra. Hacen crecer el grano, y producen semillas para el agricultor y pan para el hambriento. 11 Lo mismo sucede con mi palabra. La envío y siempre produce fruto; logrará todo lo que yo quiero, y prosperará en todos los lugares donde yo la envíe.

Cuando no llueve, se produce un desierto sin vida. La lluvia, en cambio, trae abundancia que produce vida y fruto.

También vemos como Cristo lavó la iglesia por el agua de la palabra:

Efesios 5:25-26 NTV
25 Para los maridos, eso significa: ame cada uno a su esposa tal como Cristo amó a la iglesia. Él entregó su vida por ella 26 a fin de hacerla santa y limpia al lavarla mediante la purificación de la palabra de Dios.

La SANGRE representa la vida:

Levítico 17:14a NTV
La vida de toda criatura está en su sangre

Por eso estaba prohibido comer la sangre de los animales… Hasta que Jesús dijo algo tan impactante que hizo que muchos discípulos Le abandonaran, al no poder entender lo que significaban Sus palabras:

Juan 6:53 NTV
Por eso Jesús volvió a decir: Les digo la verdad, a menos que coman la carne del Hijo del Hombre y beban su sangre, no podrán tener vida eterna en ustedes.

Si no bebemos SU SANGRE, o sea, SU VIDA, no podemos tener vida en nosotros mismos.

Juan 6:35 NTV
Jesús les respondió: Yo soy el pan de vida. El que viene a mí nunca volverá a tener hambre; el que cree en mí no tendrá sed jamás.

Así que beber Su sangre significa CREER EN JESÚS; pero no solamente creer que Él existió, sino creer completamente en su obra y sus palabras. Comer su cuerpo, significa SEGUIRLO.

De manera que Jesús nos llama a CREERLE y SEGUIRLO y lo compara a BEBER SU SANGRE y COMER SU CUERPO.

Jesús comenzó Su obra mediante el agua del bautismo, cuando tanto el Padre como el Espíritu Santo dieron testimonio de Él:

Mateo 3:16-17 NTV
16 Después del bautismo, mientras Jesús salía del agua, los cielos se abrieron y vio al Espíritu de Dios que descendía sobre él como una paloma. 17 Y una voz dijo desde el cielo: Éste es mi Hijo amado, quien me da un gran gozo.

Y terminó Su obra derramando toda Su sangre en la cruz del Calvario. Allí, al entregar Su sangre, nos ENTREGÓ SU VIDA.

El Espíritu Santo dio testimonio de ambas cosas, y es ese mismo Espíritu el que nos da testimonio a nosotros de que estas cosas son verdaderas y fieles.

1 Juan 5:7-8 NTV
7 Por lo tanto, son tres los testigos 8 —el ESPÍRITU, el AGUA y la SANGRE —y los tres están de acuerdo.

Esa frase, “están de acuerdo”, significa que son una misma cosa. El ESPÍRITU, que hoy está en nosotros. El AGUA, que es la palabra de Dios que produce FE en los que la escuchan. Y la SANGRE, que es el amor de Dios derramado en nuestros corazones a través del sacrificio de Jesús en la cruz.

1 Juan 5:9-10 NTV
9 Ya que creemos el testimonio humano, sin duda alguna podemos creer el testimonio de más valor que proviene de Dios; y Dios ha dado testimonio acerca de su Hijo. 10 TODO EL QUE CREE EN EL HIJO DE DIOS SABE EN SU CORAZÓN QUE ESTE TESTIMONIO ES VERDADERO. Los que no lo creen, en realidad llaman a Dios mentiroso porque no creen el testimonio que él ha dado acerca de su Hijo.

Cuando CREEMOS las palabras de Dios por medio de Jesús, tenemos VIDA ABUNDANTE, que solamente Él, Quien es LA VIDA, nos puede dar.

1 Juan 5:11-12 NTV
11 Y este es el testimonio que Dios ha dado: él nos dio vida eterna, y esa vida ESTÁ EN SU HIJO. 12 EL QUE TIENE AL HIJO TIENE LA VIDA; el que no tiene al Hijo de Dios no tiene la vida.

Tenemos la palabra y la vida de Dios en nosotros; EN CRISTO.

El Espíritu Santo nos muestra como caminar mediante el AGUA y la SANGRE.

Hebreos 12:1-2 NTV
1 Por lo tanto, ya que estamos rodeados por una enorme multitud de testigos de la vida de fe, quitémonos todo peso que nos impida correr, especialmente el pecado que tan fácilmente nos hace tropezar. Y corramos con perseverancia la carrera que Dios nos ha puesto por delante. 2 Esto lo hacemos al fijar la mirada en Jesús, el campeón que inicia y perfecciona nuestra fe. Debido al gozo que le esperaba, Jesús soportó la cruz, sin importarle la vergüenza que ésta representaba. Ahora está sentado en el lugar de honor, junto al trono de Dios.

Jesús quiere compartir ese lugar de honor contigo y conmigo. Es el lugar que le corresponde a Su esposa – aquellos que verdaderamente PUEDAN CREER EN ÉL Y ESTAR LLENOS DE VIDA.

El Espíritu Santo nos HABLA y nos ENSEÑA a caminar en FE y en AMOR, dando testimonio de nuestro nacimiento del AGUA y de nuestra salvación por medio de la SANGRE de Cristo.

Debemos andar como Él anduvo y encontrarnos finalmente con Él a la diestra del Trono de Dios, en el lugar que nos corresponde como Hijos de Dios y hermanos del Cordero.

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Author: Carlos Camacho

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