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¡BASTA YA!

Categories: Pastor Carlos

(Un Pueblo en Busca de Esperanza)

Basta Ya

¡Basta Ya!

Estadísticas, Estadísticas…

Nuevamente, Ponce – no, Puerto Rico – se viste de luto por la desdichada partida de otro inocente. Esta vez la persona afectada fue miembro de una iglesia hermana, la Iglesia Bautista de la Playa de Ponce, pastoreada por mi hermano y amigo del alma Roberto Ortiz y nos toca de cerca y muy profundamente. De más está decir que hay otra familia enlutada y sumergida en el dolor que produce la pérdida de un ser querido, en esta ocasión un hombre lleno de vigor y de vida y con un alto sentido del servicio a los demás. Quedan dos hijos y familiares que, aunque guardan la seguridad de salvación de alguien que entregó su vida a Cristo, no es menos cierto que son embargados por el dolor profundo y por la falta de sentido de la pérdida innecesaria de una vida.

Como pueblo, nos corremos el riesgo de que la partida de este hermano en la fe quede como una estadística más de esas a las cuales los medios de comunicación ya nos tienen acostumbrados: “este año, hasta la fecha, hay ___ asesinatos, ___ más (o menos) que el año anterior…” Y póngale usted mismo los números a esta fatídica estadística porque, sin importar cuántos sean, una sola vida inocente es una pérdida irreparable para su familia, sus amistades, su iglesia, su comunidad y Puerto Rico. El potencial de crecimiento y productividad de este hermano junto a tantos otros, mayormente jóvenes en la primavera de sus vidas, ha quedado una vez más tronchado y sepultado en medio de la vorágine publicitaria y sensacionalista que hoy día domina los medios de comunicación.

La Repetición de la Mala Noticia y el “Esto No lo Arregla Nadie”

La constante repetición de las estadísticas de todos los crímenes que suceden a diario en nuestro país, otorgándoles un destaque de primera plana y exceso de tiempo en los medios de comunicación es como un cáncer que va poco a poco minando nuestro espíritu hasta dejarnos impotentes y sin esperanza.

El resultado de este ataque constante de malas noticias disfrazadas como “nuestra realidad” lleva a muchos a una actitud general de desesperanza en la cual la inmensa mayoría permanece inmóvil, llegando a pensar que no existe solución al problema. Se levanta entonces un concepto dañino por demás en el cual muchos llegan a la conclusión de que “esto no lo arregla nadie”.

TODOS Tenemos la Responsabilidad

Buscamos que nuestras instituciones – gobierno, política, organizaciones comunitarias, iglesia, etc. – traigan soluciones concretas a pesar de que TODOS compartimos la responsabilidad de lo que sucede en nuestro país.

El gobierno DEBERÍA estar ocupado en buscar soluciones macro a los problemas mayores – lidiar con los criminales, luchar contra presupuestos débiles o inexistentes para la batalla contra el crimen, etc. Digo DEBERÍA, porque en innumerables ocasiones nos cuestionamos si nuestros representantes y gobernantes verdaderamente forman parte de este país o pertenecen a una “casta” especial que está por encima de los problemas con los cuales tiene que lidiar la población día a día. La policía, que es la institución gubernamental que debe ‘sacar la cara” por el pueblo en la lucha contra estos criminales, casi siempre luchan con un entrenamiento en ocasiones inefectivo, con equipos y recursos económicos que no van a la par con los recursos con los que cuentan los criminales que tienen que batallar; sin contar con el riesgo a sus propias vidas por salarios que jamás pueden justificar el esfuerzo que llevan a cabo.

La política, por su parte, NUNCA podrá ser una solución en este país para los problemas de la población, porque casi siempre están demasiado pendientes de lo que les corresponde o concierne a sus propios intereses, muchas veces mezquinos, que una y otra vez confligen con los intereses de los demás.

Las organizaciones comunitarias por lo general hacen un esfuerzo sobrehumano para mejorar la condición de los habitantes de su comunidad, pero el crimen y la violencia no tienen barreras geográficas. Muchas veces, los perpetradores de estos brutales crímenes vienen de otras comunidades y los líderes están en total desventaja para poder lidiar con ellos.

En el caso de la iglesia, vemos dos vertientes principales en nuestro país que son contradictorias y no permiten la unidad pastoral y corporal que necesitamos para atajar una situación tan delicada como esta. Existe la iglesia que está demasiado envuelta en sus propios planes, proyectos, talleres, conciertos y números para permitirles ver y sentir el dolor humano que existe más allá de sus propias paredes – no podemos continuar pretendiendo que esta situación no se vive en Puerto Rico hoy.

Por el otro lado, vemos iglesias empeñadas en realizar labor social, comunitaria, de ayuda al ciudadano, tomando muchas veces una responsabilidad que le toca al gobierno y demás instituciones para el bienestar de nuestros semejantes, conforme al mensaje de la Palabra de Dios. Estas iglesias generalmente ven sus esfuerzos ignorados por los medios de comunicación, que prefieren destacar el desastre, desasosiego y la impotencia, dejando pasar por alto informes de ánimo, bendición y aliento, solamente porque dichos informes “no son noticia”.

Rol de los Medios de Comunicación

El Llamado “Cuarto Poder” Conlleva Responsabilidad

Nuestros medios de comunicación – que controlan nuestra radio, televisión, periódicos, revistas e internet – vociferan en alta voz cada vez que alguien va en contra de su llamado “cuarto poder”.

Pero el poder conlleva responsabilidad. No podemos pretender ejercer un poder tan grande sin que seamos llamados a capítulo y se nos requiera rendir cuentas por las consecuencias de ejercitar nuestro poder. Esto es cierto, no solamente de los medios de comunicación, sino también de los otros tres poderes políticos – ejecutivo, legislativo y judicial. Todos ellos tienen mecanismos para que los ciudadanos les exijan responsabilidad y buen comportamiento en el ejercicio de su poder – se llama DEMOCRACIA.

Sin embargo, no existe un mecanismo parecido para que los medios de comunicación rindan cuenta por sus acciones cuando laceran la voluntad y el bienestar común de la mayoría de las personas que alegan representar. No podemos llevar a los periódicos a las urnas para sacarlos del poder cuando son irresponsables. Mientras tanto, los que ejercen ese “cuarto poder” tienen completa libertad para insertar en sus menciones y artículos cualquier agenda personal o perteneciente a un grupo minoritario que quieran “alimentarle” al resto de la población.

El problema es que nuestra gente, con su herencia humilde y mansa de los taínos, está acostumbrada a creer todo lo que diga el periódico o la radio o la televisión, sin cuestionar la fuente u origen de dicha información.

La Perpetuidad de la Desesperanza

Es por eso que responsabilizo a los medios de comunicación de Puerto Rico por la desesperanza que actualmente vive nuestro pueblo.

Les responsabilizo por haber insistido en llevar un mensaje derrotista y poco alentador de que la situación que vivimos es tan terrible que NADIE puede arreglarla. Les responsabilizo por rechazar TODA información proveniente de las iglesias y demás organizaciones comunitarias como noticia de poco monto, ayudando a fomentar el desasosiego de un pueblo que no ve las buenas noticias destacadas en las mismas primeras planas que están llenas con la sangre de la violencia.

Responsabilizo a los encargados de velar porque los medios de comunicación lleven información fidedigna y de importancia al pueblo, para así cumplir con su responsabilidad otorgada por el mismo pueblo que compra sus periódicos, revistas y los productos anunciados en sus medios de comunicación. Ustedes tienen un DEBER y una OBLIGACIÓN para con el pueblo. YA ES HORA DE QUE LO CUMPLAN. ¡BASTA YA!

Los Cristianos También Somos Responsables

Pero también responsabilizo a los cristianos de todas las denominaciones, sin distinción de ninguna, que han tomado el camino fácil de no envolverse con los problemas de los demás. Incluso he escuchado “cristianos” decir algo como lo siguiente: “No trates de cambiar al mundo, Jesús trató y mira como terminó.”

A personas como estas se les ha olvidado el verdadero mensaje del Evangelio. Jesucristo no terminó. Fue precisamente en el momento de Su crucifixión que comenzó Su ministerio completo. La iglesia es la extensión de Jesucristo en la tierra. Ya nos cansa que los medios de comunicación nos exijan que respetemos las creencias y los principios de los demás, cuando ellos mismos no respetan nuestras creencias y principios – que son las creencias y principios fundamentales de Puerto Rico y los Estados Unidos desde su fundación.
Puerto Rico es una nación CRISTIANA. Los cristianos somos MAYORÍA y ya es hora que tomemos la responsabilidad que esa mayoría demanda. No te quedes callado ante la ola criminal – habla, reúnete, discute con tus amigos y vecinos cuáles pueden ser las soluciones para tu comunidad, participa – no te quedes dormida, iglesia, DESPIERTA.

De lo contrario, cada día veremos nuestra isla hundirse más y más en el desasosiego y la desesperación. Tú, mi querido hermano o hermana en Cristo, eres parte de la solución, no te conviertas en parte del problema.

Llamado a la Acción Pastoral REAL

¿Hablar o Actuar?

Tenemos un llamado a actuar, además de hablar: “porque Dios es el que en vosotros produce así el querer como el hacer, por su buena voluntad” (Flp. 2:13). Y me pregunto hoy, ¿continuaremos hablando y discutiendo y levantando contiendas y disensiones? ¿O acaso vamos a “tomar el toro por los cuernos” y esforzarnos verdaderamente para encontrar soluciones reales que puedan comenzar a trazar un camino de salida de la situación actual?

Si en Colombia la iglesia se levantó de tal manera y con tal fuerza que hizo una marca indeleble en el corazón de los colombianos para que tornaran su vista al Autor de su salvación y hemos visto cómo ha cambiado la situación de la criminalidad en ese país, ¿por qué no podemos hacer lo mismo en Puerto Rico y provocar un mover poderoso y sobrenatural de Dios sobre nuestra isla amada?

La Unidad Pastoral NO ES UNA OPCIÓN

Lo primero que tenemos que entender es que NUNCA lograremos NADA si no comenzamos por entender que el Cuerpo de Cristo es UNO. No existen muchos cuerpos. No existen muchos Espíritus. Aunque existen muchos miembros, el Cuerp0 TIENE que ser UNO.

Dejemos a un lado aquellas cosas que nos dividen y separan y comencemos a caminar juntos hacia la solución permanente de nuestra isla. La situación que estamos viviendo es demasiado seria para ignorarla. Levantemos un clamor verdadero en TODAS nuestras iglesias. Digámosle a las malas noticas – ¡BASTA YA!

Llamado a Un Movimiento Pastoral de Emergencia

Hoy, miembros de nuestra organización pastoral – Transforma Tu Ciudad, Consejo Pastoral de Ponce – nos reunimos para esbozar estrategias para atajar con fuerza, denuedo y determinación el avance de la criminalidad en nuestro país. En las próximas semanas, estaremos convocando a todos los pastores de nuestra ciudad que opinen, como nosotros, que esta situación se ha tornado en insoportable. Será un llamado a dejar a un lado nuestros egos, agendas y protagonismos para poder llegar a un entendimiento de lo que más conviene para nuestras comunidades y para nuestro país.

Ya se está esbozando un proyecto masivo e intencional para invadir a todas las comunidades de nuestra ciudad y esperamos que según pase el tiempo se nos unan ministros de distintas denominaciones de todo Puerto Rico.

El momento ha llegado para levantarnos y gritar: “¡BASTA YA!”

¿Existe Una Solución?

Ninguno de nosotros podemos afirmar que tenemos soluciones instantáneas para tantos males que aquejan nuestra sociedad actual. Pero sí podemos presentarnos delante de nuestro Hacedor y humillarnos delante de Él para que se cumpla aquella promesa que Dios le dio al pueblo de Israel cuando les dijo:

Puede ser que a veces yo cierre los cielos para que no llueva o mande langostas para que devoren las cosechas o envíe plagas entre ustedes; pero si mi pueblo, que lleva mi nombre, se humilla y ora, busca mi rostro y se aparta de su conducta perversa, yo oiré desde el cielo, perdonaré sus pecados y restauraré su tierra. (2 Cr 7:13-14 NTV)

Conclusión

Con la ayuda de Dios, Puerto Rico puede volver a ser la Isla del Encanto que conocí cuando niño. Solamente necesitamos restablecer los principios que nos hicieron notables en una ocasión y que muy bien podemos repetir hoy. Con esperanza en una nueva generación llena de los principios y valores inmortales que están esbozados en la Palabra de Dios, podremos vencer a este virus maligno que nos ataca.

Es hora de decir: ¡BASTA YA!

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Author: Carlos Camacho

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